De la identidad en el marco de la web 2.0
La web 2.0, el formato wiki, y el éxito del concepto web interface; suponen el redimensionamiento pop de la internet. Ya no hace falta tener un avanzado o medio conocimiento de programación, la web 2. 0 lo hace por tí.
La potencia y la rapidez del mensaje simbólico que va implícito en este formato de internet se explicita en fenómenos audiovisuales como Youtube o las plataformas para bitácoras.
Google, Youtube, Blogger, WordPress, etc.… han devenido un mundo virtual de identidades y relaciones, un vehículo, en el que ya sea como escritor, comentarista o simple receptor mudo de información, todos pueden acceder a una dimensión virtual de si mismos o de sus intereses.
Los blogs encarnan ejemplarmente procesos de constitución de identidades virtuales en un modo que está empezando a adquirir unas características propias y un peso etnológico propio a la hora de explicar ciertos fenómenos sociales contemporáneos.
Durante los años noventa, pese a la novedad que supuso el hipertexto y la revolución que trajo a nivel de transmisión masiva de información, seguía siendo territorio de expertos, de usuarios avanzados.
Estos usuarios con una gran visión comercial, fraguaron una internet low cost high features, que aleja al usuario de la manipulación funcional de las técnicas y tecnologías, del conocimiento de la cacharrería, ahorrándole el tedio y el esfuerzo, delegándolo a administrador de contenidos.
Todo facilidades, los sujetos quedan contentos, los servidores se frotan las manos con los beneficios y el poder que proporciona ser medio y soporte.
La bitácora, representa un nuevo tipo de identidad que la cultura pop lleva construyendo desde comienzo del siglo veinte.
La bitácora es una interface que permite al usuario enmarcar un texto, imágenes, sonidos o video. Permite exponer contenidos en formato hipertexto y someterlo a la valoración de miles de usuarios que colaboraran en la postproducción de lo expuesto, que conformaran la identidad concreta de ese sitio de internet, la cual compartirán y trasformarán en una bandera, en un símbolo de si mismos, de su propia subjetividad, como si fuera un ejercicio espiritual laico.
El blog funcionando como plataforma de la propia identidad. Imágenes virtuales de los sujetos que implicitan un universo nuevo de relaciones sociales en las que los sujetos muestran una gran implicación e identificación en torno a las convenciones de estilo y opinión de los blogs que han tomado como propios o en los que escriben.
El blog te proporciona un trampolín desde el que lanzarse a la aventura ciborg de ser una versión mejorada de uno mismo. Subjetividades postmodernas, que muestran un interesante giro del dialogo vivo del chat al texto dialogado, como si en el texto existiera una cualidad reformuladora y expansiva de la personalidad, más acorde con el modelo individualista que nos propone el sistema.
La poderosísima ilusión de usuario que se apareja a la web 2.0 parece una estupenda metáfora de la identidad que nos ha dejado el siglo veinte.
El sujeto se desarrolla en un entorno en el que la identidad es de facto un aparejamiento virtual de conocimientos, estados afectivos, y estética. El usuario tiene que generar una imagen para otro, una imagen que le trasmita en tanto que sujeto público.
De la mano de los medios de masas, la cultura popular va haciendo un catálogo de chismes del cual los sujetos obtienen el material para configurarse frente a los demás.
La conformación de identidades desde un punto de vista político se trasforma en un medio para el control y el poder, en una forma de mantener el statu quo.
Las identidades a la luz de la web 2.0 enajenan a los sujetos de la verdadera administración de su subjetividad, creando la ilusión de administrador. Una ilusión rentable a todas luces, ya que los sujetos realmente creen que nada los manipula que no están sujetos a ningún tipo de guía coercitiva cuando en realidad el encofrado tecnológico va más allá de servirles una estructura desde la que exponerse a sí mismos.
Las identidades, como mascaras virtuales, se enmarcan perfectamente en nuestro modelo capitalista. Las identidades en tanto que objetos públicos son productos, que adquieren valor, y con las que se comercia o en las que se generan relaciones económicas.
Esta economía de identidades, es una economía de flujos de información más que de capitales, pero que está sostenida en su base por valores pecuniarios que emanan de los beneficios que reporta a un servidor contener a un usuario/producto que atrae a muchos otros usuarios y que prestigia el propio modelo propuesto.
La gestión de la propia identidad se trasforma en el posibilismo de implementación al que los sujetos tienen acceso. Desde un punto de vista sociológico y etnográfico, se establecen clases, sociedades, y pautas de comportamiento ritualizado en torno a las maneras de configurar particulares de algunos sujetos.
Una identidad que se oferta como modelo en un sitio, establece en torno suyo una red de relaciones con otros sitios como; web amigas suscriptores, comentaristas habituales, los cuales pasan a formar parte del aparato tecnológico que caracteriza la identidad de un sitio y de los sujetos que lo conforman, a través de sus pautas de exclusión sus normas de estilo y contenido. Teniendo esto en cuenta el blog se trasforma así en un poderoso elemento de enculturación.
Para ser un elemento de nuevo cuño la web 2.0 y sus desarrollos han triunfado de manera asombrosa y se han extendido muchísimo más rápido que cualquier otra evolución tecnológica anterior.
Esto es relevante a la hora de valorar el tipo de sujetos que la sociedad en la que se da este fenómeno está construyendo. Sujetos altamente fracturados, con escaso control crítico sobre los aspectos más simples de si mismos y de la imagen que proyectan. Sujetos que se creen administradores de sus vidas pero que en realidad no hacen más que usar la interface que se les propone. Es decir, sujetos 2.0
Este sujeto contemporáneo nuestro, es el fruto que aparece asombrosamente en el contexto de la globalización y deslocalización de la información.
La victoria del hipertexto ha sido reconducida a la lógica del sistema económico que necesita de cada vez más amplias cotas de control.
Toda esta tecnología permite una difusión global y casi inmediata de cualquier información pero al estar la estructura que lo permite en manos de empresas que sirven el medio y el espacio para posibilitarlo, es el sistema el que pone el lazo en torno a la cabeza del zorro. El sistema el que se alza simbólicamente como el mejor de los mundos posibles, como el más exitoso y el más libre, como el que tiene todas las tecnologías y en el que se dan todas las posibilidades, cuando esto, en mi opinión no se ajusta a nuestro actual estado de las cosas.
Acercándonos a esta cuestión desde el punto de vista de la ontogénesis de una identidad supone un duro golpe a la lógica parmenídea.
La idea capital en nuestra cultura de que A es igual a A pierde importancia en el contexto de las identidades virtuales lo que podría suponer la necesidad de una profunda revisión de nuestra concepción ontológica del mundo.
Algunos de los fenómenos característicos que apoyarían esta idea, son el fake, y el usuario títere. Tanto el primero como el segundo, son considerados como contraproducentes para y por los usuarios de la 2.0. Pero algunas ciber performances y proyectos de artistas muestran que la posibilidad de poner en “crisis” toda una serie de cuestiones tradicionales que se toman por incontrovertibles es posible.
El fake, un usuario que se hace pasar por otro y el usuario títere, un usuario que desarrolla múltiples identidades son dos casos que se vienen dando especialmente a partir del surgimiento del chat y que se han multiplicado exponencialmente con la 2.0. Estos fenómenos desestructuran el concepto tradicional porque desde un punto de vista práctico son otros y distintos, son múltiples. Esto desde el sentido tradicional de este verbo es un sin sentido. Algo no puede ser si mismo y distinto al mismo tiempo. Pero en efecto esto se da continuamente en internet.
La identidad falsa y la identidad multiple ha resultado una posibilidad tecnológica que se abre ante la generalización de la virtualización de la identidad y ataca directamente a la idea tradicional de la psicología popular que concibe al sujeto como un ente homogéneo.
Amplia y disloca el cuerpo, y deviene en una trasformación sociocultural relevantísima para la especie en el futuro
Estas identidades contextuales, disuelven los últimos apoyos que le quedaban al esencialismo heredado. Y sugieren la necesidad de sustituir una lógica del ser por otra del estar.
Desde un punto de vista simbólico la web 2.0 puede entenderse como la
objetivación de un modelo de identidad que ha venido fraguando el siglo veinte y que ha traído consigo la globalización y la tercera revolución industrial.
Un fenómeno que como el siglo pasado puede verse desde las ópticas más diversas; como un ataque perverso a los conceptos básicos y eternos que todo humano debe de conservar y por los que se debe luchar o como un interesante giro de la especie, o como una oportunidad para alcanzar poder y dinero…
Youtube y Blogger por poner el ejemplo de las plataformas más generalizadas, son las ventanas a los sujetos que están dando los primeros pasos hacia un tipo de sociedad actualizada informativamente pero profundamente desinformada y desestructurada a nivel social. Esas dos plataformas son fruto y propiedad del oráculo actual de occidente. Google, una empresa que es adalid del liberalismo individualista, y que se esta haciendo con el mayor capital de poder de nuestro mundo, los flujos de información, y los sujetos que los producen.
Como elemento socializador de importancia creciente debería prestarse más atención al fenómeno de la web 2.0 en pos de una mayor comprensión de cómo se constituye a un sujeto y de cómo tecnológicamente se le pueden introducir determinaciones que conforman su personalidad, sus elecciones y sus acciones como actor social.