Superman returns, elogio de lo proper y polite.
De Superman, tras haberla visto, solo puedo decir que me parece más de lo mismo pero llevado a cabo con más dinero, muchos más efectos especiales, y el giro genealógico-sorpresivo, necesario para rematar, una película bien hecha pero con un guión estructuralmente demasiado parecido a los guiones de las rodadas en los ochenta. Con unos planos bien pensados, muy comiqueros, muy pulcros, muy grandilocuentes y espectaculares, pero en el fondo sosos, como soso es en el fondo el rollete que estructura el argumento y el fondaje simbólico de Superman (icónico allá donde va, pop allá donde se le trata como noticia-imagen)
Superman, es el ideal, el colmo de lo apropiado y lo correcto. La pulcritud engominada, la imagen de la pureza luminosa y apolínea; del bien contra las fuerzas utilitaristas, liberadas de valores morales y empatía por el resto de la humanidad. Superman es un dios, como todos los dioses, todopoderoso y funcional, pero con la peculiaridad borderline de ser un icono industrial, un símbolo atípico por ser tan polisemantizable que se autodiluye en sus propias connotaciones. Un ente de paja que es todo lo que debe ser un proper machote, un ente simbólico que nos cuenta, como nos cuentan los ciclos míticos de cada cultura, cuales son en el fondo los terrores colectivos que nos afectan, y las insulsas, moralizadas y contradictorias aspiraciones de una cultura obsesionada con el control, con el papel del sujeto en el dominio de sí mismo, en sus relaciones con el medio y los otros….
Una película, ciertamente entretenida, con mucha mierda que rascar.
