Naves ardiendo más allá de Orión
Orión se me cuela en la cabeza cada vez que me deprimo, es mi constelación preferida, cuando estaba en el instituto, por las noches me encantaba buscar su posición en el cielo, era realmente curioso, saberse astralmente en movimiento y sin embargo no notarlo…
En esta ciudad no se ve Orión, en esta ciudad no puedo ser un soñoliento paseador nocturno, arropado de la noche…
En esta ciudad no me muevo…
El cielo aquí es naranja y púrpura, no se ven las estrellas, y no tengo fuerzas en las piernas, mis piernas están tan solas como yo.
Y en mi soledad, me quedo, quieto como un animal herido, esperando que el mutismo consiga restañar, esta pesadez mental, que se torna cadena que me ata, a esta nave ardiente tras el espacio, en la que Orión no está, en la que nadie está….